24 octubre 2011


A pesar de los gatos, encontré a la rabiosa rana
dormitando en el cráneo.
Sabiendo de mí más de lo que yo sabía,
porque en el sueño, la rana es sabia
y sabe bendecirme con su sapiencia.
Me dice, haz lo que debes y no vivas
ni con vanidad ni en vano.
No seas útil para los demás y sírvete a tí mismo.
Mántente lejos del delito y atento
a las tentaciones de la carne y los labios.

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