Dos momentos del concierto-recital de cuencos tibetanos y poesía rural a cargo del terapeuta Antonio Ruiz y el poeta José Iván Suárez. Peña del Agua. Octubre de 2014. Clip realizado por el poeta.
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19 enero 2015
16 diciembre 2014
En enero de 2015, Amargord Ediciones publica mi cuarto poemario, Egoclasta. Este es el prólogo que ha escrito el poeta Julián Cañizares, a ver si os abre el apetito.
Esto es yo
No tengo muy claro qué es el yo. Intuyo algo
de su concepto, pero no abarco más allá del instante y del espacio definido en
el que se encuentra. Quizá el yo sea una detección de uno mismo, cuando se gira
hacia el pasado, o hacia el futuro. Hablar del yo es arriesgado, porque está
lleno de “cosas”, creo que me entendéis. Y esas cosas, que no tienen nombre
hasta que las nombras, pesan y pueden pararte; incluso pueden atacarte. O defenderte.
O romper.
egoclasta
es un pensamiento. Y además contiene poemas. Un pensamiento con las idas y
venidas de los pensamientos. Versos que giran en torno a una idea que a su vez representa
ese ego nuestro, particular, general, ese centro que nos da la vida. egoclasta tiene un espacio y un tiempo
diferente, un lenguaje decididamente personal. Su poesía descansa en un cambio
de yo. En una voluntad de cambio. La necesidad de depurar el yo que se necesita
en ese instante.
José Iván Suárez escribe poesía,
sí, pero con adn. Ejemplo de esto son sus anteriores libros publicados
(“Gnomon”, “Próximamente pan”.) Todos sabemos que tener adn en poesía no es
fácil. W.H. Auden escribiría: “debe exhibir una inequívoca originalidad de
visión y de estilo.” egoclasta posee
adn, por muchas razones. De principio a fin está esa mencionada originalidad.
Hay algo inequívoco. Desde el título, que no sólo es título, sino contraseña.
Ese concepto-clave que alumbra el libro. Como lector tienes que leer con la clave,
para que los poemas construyan el significado, la sugerencia, la emoción, el
paisaje del yo. Como lector tienes que participar activamente. En este sentido,
José Iván Suárez no quiere una lectura pasiva. Quiere una experiencia, egoclasta.
Un acercamiento controlado y paradójico a la experiencia de sentir, desde la
lejanía y la soledad en y del mundo, dentro de una realidad compuesta de un
solo límite, entendiendo el límite como la única realidad y presente tangible.
Naturalmente, el yo es el primer
alumbramiento, y por ello alumbra todo el libro. Ese yo que es consciente de sí
mismo, que cuenta con una voluntad de existencia y de cambio, de
autoconocimiento. Que reconoce su propia debilidad, a partir de su pasado y su
actual tiempo y espacio. Es muy interesante el planteamiento que se hace de
estos dos anclajes. Visualmente, están en el libro. Si ojeáis el libro, veréis
en primer lugar cómo el tiempo pasa entre vuestros dedos. Hacedlo ahora, y
entenderéis de qué hablo. El tiempo es visible porque una máquina (ya
descubriréis qué quiero decir con esto) lo hace posible. Enorme paradoja, y
bella metáfora, cuando sabemos que el tiempo “natural” es visible mediante
gestos de la naturaleza, no mediante números. Pensamiento. Y el espacio, ese
espacio neutral, limitado, invisible, inserto en todos los poemas. Sabemos que
está, pero tenemos que imaginarlo. Hay una originalidad en esa concepción
literaria, en esa presentación del asunto.
Pero hay más cosas: egoclasta tiene, además de pensamiento
(“y la muerte, sólo un servicio que privatizar), emoción (“Siempre lloré
esparadrapos / mientras lagrimaba por las heridas.”) Y algo que sorprende en
cuanto se lee cualquier libro de José Iván Suárez: su particular lenguaje, sus
neologismos, y esa unidad de lo rural y lo científico, una suerte de ciencia-ficción
rural. Sorprende esa utilización de terminología científica (que no tiene por
qué ser cierta, sino ficción de lo propiamente científico) y diccionario
popular, manchego en este caso. Esa mezcla tan léxicamente distinta confiere un
sonido único al libro, y presenta un paisaje poético muy poderoso. Y al mismo
tiempo, ofrece un humor inequívoco. Imagino que después de leer todo lo
anterior, habréis pensado que egoclasta
es un libro muy serio. El pensamiento y la emoción de los poetas siempre es serio,
en principio. Pero si algo llama la atención de la poesía de José Iván Suárez es
el humor calculado que recorre todos sus poemarios. Y eso, en poesía, es inusual.
El humor lo recorre todo, y por ello sonreímos. Otra vez pensamiento.
Hay muchas cosas que leer: nuestra
propia ciencia-ficción, nuestro propio campo, la soledad científica y humana, la
filosofía egocéntrica, el vacío, la puntuación intermitente, la tipografía
conclusiva, el instante que es un estado y un paisaje, el humor y la ruptura. Pensamiento
y emoción. Y creo que todo esto es una pequeña parte de egoclasta. Por supuesto, cada ego se encargará de aprehender toda
la realidad poética del libro, toda la sugerencia poética, todo el potencial de
estos versos. Cada ego se encargará de entender qué sucede en estos poemas irremediablemente
humanos.
En esta reflexión clástica.
Julián Cañizares
Mata
28 abril 2014
Haikus 3D
Muerte al dinero
que sólo viva el tiempo
en las películas.
Cinematografía apócrifa
Color antiguo
para la vida moderna
lejos de las fronteras.
Duerme la luna
sobre nuestras ruinas
lentas y en lupa.
La vida en lupa
Publicado en Buk Magazín
Memoria de reciclaje,
tijeras, pegamento, cartón, volúmenes. Fotos sobre papel, palabras sobre
piedras, sombras sobre sombras hasta la tercera dimensión. Los Haikus 3D son un
experimento poético sin prescripción médica.
02 octubre 2013
24 mayo 2013
... antología urgente
Esta casa no es lo que era.
Nacían niños como nacen espigas,
niños con alas de caramelo,
el mundo daba vueltas y en eso llovió triste.
Porque la soledad lo es todo ya
y soledad sin olvido es agua muerta.
Regreso y son mis pasos imprudencia antigua.
Bajo el cielo todo es tentación,
sin nada con que poder emborracharme;
va a venir el sol a diluviarnos encima.
Ven, que quiero desnudarme.
Somos un preludio, mil camas y ninguna nuestra,
si me enseñas el secreto de tu cofre,
como la tierra silenciosa espera,
hay veces que la tarde se ocupa de abrazarnos.
A partir de ahora, un suave olvido de orientación.
No despertéis a la muerte,
alrededor de la hembra solar aún sigue girando
oscuro el universo.
Por orden de aparición:
José Hierro, Tirsa Caja, Gloria Fuertes,
Jesús Urceloy, Óscar Aguado, Julio Llamazares, Jorge de Arco, Carlos Edmundo de
Ory, Roger Wolfe, Ángela Segovia, Manuel Altolaguirre, Bárbara Domínguez,
Manolo Romero, Antonio Gamoneda, Pepe Viyuela, Julián Cañizares, Juan Carlos
Mestre y José Ángel Valente.
Publicado en BUK MAGAZÍN
20 marzo 2013
CHARLATANES cabezotas
más cansinos que una docena de tunos desafinados con el vermut.
Cuentistas de historias cómicas
donde no faltan declaraciones sanguíneas
de la pulsión del cuerpo,
cuando ellas se asoman a la ventana.
Bufones de calceta cantando coplas veraniegas.
Poetas pobres
que no ganan ni para tinta
y con saliva escriben
los romances cenicientos.
22 enero 2013
La fractura diaria y el agotamiento, en finas hebras.
Estático el pasto de las galguzas entendederas.
En el escalón de la casa sentado, quieta mi bicicleta
sus aspas blancas con pegatinas quietas.
El último movimiento de las montañas,
el penúltimo sopor de las fuentes,
el mañana, al rescoldo de tus labios.
09 noviembre 2012
04 noviembre 2012
20 septiembre 2012
12 agosto 2012
26 julio 2012
En los valles y en las templanzas, en los vientos fríos de los montes,
en los reinos perdidos en el mundo subterráneo, en las cuevas
no exploradas de la imaginación, en las catacumbas del miedo,
en el hedor de la tierra maternal y el infierno parturiento,
en las depresiones autodestructivas del paisaje,
en los cataclismos que trae la tormenta,
en los tempranos avatares de la triesteza,
en las azotainas de la noche sobre nuestras espaldas,
en el vitriolo disueltos y en la glándula pineal viviendo,
en tí revueltos, en el sabuloso sabor de la seca melancolía,
en los panoramas infinitos de la desdicha,
endiosados, en nuestro destino sin fin.
20 junio 2012
30 mayo 2012
11 mayo 2012
TÚ también puedes convertir en piel tanto sueño
y de los retales hacer mantas.
Puedes pulir granito o atornillar el cielo con navaja.
Jabón puedes ser o lija, tú también puedes
volar sin falta de alas o ser arrullo o anémona
flotante en tempestades. Tú también puedes
ser tiempo o antojo o vientos favonios o arcano o averno
pero nunca podrás ser eterno como las piedras
o el sol arrabalero en las afueras del cosmos.
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